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Oscar en Sessa CilentoBuenos Aires, Argentina - May 12, 2007 00:22 - Jorge F. MessanoUn Messano visita Sessa Cilento con la intención de localizar a sus primos. La visita emociona a todos y queda registrada en una nota del diario "Il Salernitano, Cilento-Diano-Golfo" del domingo 14 de marzo de 2004. Lo que sigue es una traducción mas o menos literal de la nota.
De la Argentina después de 60 años para reencontrarse con sus parientesMario Marrone Sessa Cilento - Por un momento el Municipio de Sessa Cilento ha sido la verdadera escena de una fábula real, que poco a poco se vistió con los colores rosados del éxito de un deseo. Uno de aquellos episodios que hacen bonita la vida, que inducen todavía a creer que en el fondo siempre hay algo por lo que vale la pena sentirse hombres, con el sentimiento de defender y la esperanzas de concretar, en un mundo dónde la violencia parece haber tomado la ventaja y el egoísmo tiene derecho de ciudadanía. Era un día normal de trabajo para los empleados del Municipio de una región periférica, el usual traqueteo, la usual burocracia del día a día, cuando al despacho del registro se presenta a un señor distinguido, cerca de los setenta, que pide el permiso de entrar en un italiano aproximativo. El empleado, Domenico Della Greca, lo hace acomodarse a gusto, el extranjero, (pero no tanto como veremos), empieza a contar una historia, la suya, que parece salida, por la actualidad de su desarrollo, de libro Corazón. Se llama Oscar Messano, tiene 63 años, es un argentino residente en Buenos Aires, e ingeniero informático de profesión. Después, con educación y compostura continua su presentación: "Soy hijo de italianos, mi madre era originaria de Génova y mi padre era originario de Sessa Cilento. En San Mango creo tener primos que no he conocido nunca, se llaman Langellotti de apellido, los nombres no lo conozco". Se activa la máquina para localizar a estos parientes […]Bastó el apellido Langellotti y enseguida se ha comprendido de quien se trataba. Al fin un abrazo que concluye con 70 años de espera y alguna lágrima que cruzó los rostros ya no infantiles. Luego fiesta y promesas de no perder aquellos contactos por fin establecidos. La historia es aquella de muchas personas que a principios del siglo pasado dejaron Italia y alcanzaron aquellas nuevas tierras. Pasaron los años, y la lejanía, y el océano empañaron el rostro de los muchos hermanos, hermanas, madres y algunas veces novias que quedaron en esta parte. Pero en el corazón habitó aquella melancolía, aquella nostalgia, que incluso en la tristeza, siempre aviva ciertos sentimientos. Así Oscar, el argentino ha querido conocer a Virgilio y Armando, los primos italianos, pero también aquella tierra que fue su origen, el Cilento, que en su mente estuvo siempre como una isla de sueños y que un día se le aparece en toda su natural y salvaje belleza. Impresionante, no? Gracias.
Traducido por Silvana Landolfo y Jorge Messano
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